Trataka en la tradición del yoga: orígenes y clasificación
Miha Cacic · 11 de abril de 2026 · 6 min de lectura
El trataka se clasifica como un shatkarma, una técnica de purificación corporal, situada junto al lavado nasal y la limpieza estomacal. Sin embargo, es la única práctica de esa lista que actúa a través de la atención y no de la manipulación física: una concentración sostenida y sin parpadeos sobre un único punto. Esta doble identidad (purificación física y técnica de concentración) es lo que hace que el lugar del trataka en la tradición del yoga resulte interesante y, al mismo tiempo, ampliamente malinterpretado.
Dónde aparece el trataka en los textos clásicos
La referencia escrita más antigua al trataka por su nombre aparece en el Hatha Yoga Pradipika, compuesto por Svātmārāma en el siglo XV. Los versos 2.31-32 ofrecen la descripción completa:
“Estando tranquilo, uno debe mirar fijamente una pequeña marca, hasta que los ojos se llenen de lágrimas. Esto es lo que los acharyas llaman trataka.”
“El trataka destruye las enfermedades de los ojos y elimina la pereza, etc. Debe mantenerse en secreto con mucho cuidado, como una caja de joyas.”
Ese es todo el tratamiento. Dos versos. Las instrucciones son mínimas: fija la mirada, no parpadees, espera a que aparezcan las lágrimas. El hecho de que Svātmārāma añada “guárdalo en secreto como una caja de joyas” sugiere que la práctica se consideraba avanzada o especializada, y no un ejercicio cualquiera.
La segunda fuente importante es el Gheranda Samhita, compuesto unos dos siglos más tarde, a finales del siglo XVII. El GS incluye el trataka entre los mismos seis shatkarmas, pero lo enmarca de forma distinta. Mientras que el HYP trata el trataka como una purificación puramente física, el GS lo posiciona explícitamente como preparación para dharana (concentración), vinculando el trataka con shambhavi mudra, la mirada interior espontánea que surge cuando la práctica se profundiza. Se trata de un cambio estructural significativo: los autores del GS reconocieron que el verdadero mecanismo del trataka no consiste en limpiar los ojos. Consiste en entrenar la atención.
Estos son los dos únicos textos clásicos que mencionan el trataka explícitamente. No aparece en los Yoga Sutras de Patañjali, en los Upanishads ni en ningún texto premedieval. Numerosos artículos populares insinúan erróneamente que Patañjali describió o respaldó la concentración mediante la mirada. No lo hizo. Patañjali define dharana como “atar la mente a un lugar” (Yoga Sutras III.1), pero no prescribe ninguna técnica concreta para conseguirlo. Su sistema define estados, no métodos. El trataka pertenece a la tradición posterior del hatha yoga, que desarrolló técnicas prácticas para los estados de concentración que Patañjali describió pero para los que nunca prescribió métodos.
¿Y qué hay de la afirmación habitual de que el trataka tiene “5.000 años de antigüedad”? El nombre y la técnica formal tienen aproximadamente entre 500 y 600 años por escrito. Las prácticas de mirada fija como categoría general son probablemente más antiguas (el Vijnana Bhairava Tantra, de los siglos VII-VIII, contiene varias técnicas de concentración basadas en la mirada), pero no podemos datarlas con precisión. No existe ninguna evidencia escrita de una práctica llamada “trataka” anterior al siglo XV.
Por qué el trataka se clasifica como un shatkarma (y qué significa eso)
Los seis shatkarmas del Hatha Yoga Pradipika son prácticas de purificación del cuerpo:
- Neti: lavado nasal (con agua o con un hilo a través de los senos paranasales)
- Dhauti: limpieza del tracto digestivo
- Nauli: amasamiento abdominal
- Basti: enema yóguico
- Kapalabhati: exhalación forzada (respiración del “cráneo brillante”)
- Trataka: mirada fija sostenida

Cinco de ellas son inequívocamente físicas. Estás lavando los senos nasales, limpiando la mucosa estomacal, manipulando órganos, irrigando el colon, bombeando aire. Y luego está el trataka: te quedas mirando algo.
La justificación tradicional para incluirlo es fisiológica: la falta sostenida de parpadeo produce lágrimas, que limpian físicamente los ojos y los conductos nasolagrimales. Es un efecto real. Pero los textos van más allá. El HYP afirma que el trataka “elimina la pereza”, lo cual es una afirmación mental, no oftalmológica. El GS lo posiciona como preparación para la meditación concentrada. Ningún otro shatkarma funciona también como técnica de concentración.
No se trata de un error de clasificación. El componente físico (la producción de lágrimas mediante la falta sostenida de parpadeo) aporta la justificación como shatkarma. El componente mental (la concentración en un punto fijo) es la experiencia central. Ambos ocurren simultáneamente, lo que es precisamente la razón por la que el trataka se sitúa en ambas categorías.
Cómo el trataka conecta el hatha yoga con el raja yoga
La progresión clásica del yoga avanza por etapas: los shatkarmas purifican el cuerpo, las asanas lo estabilizan, el pranayama regula la energía, el pratyahara retira los sentidos. Solo entonces el practicante avanza hacia dharana (concentración), dhyana (meditación) y samadhi (absorción).
El trataka figura en la primera etapa (los shatkarmas). Pero su mecanismo realiza simultáneamente las etapas cuatro y cinco.
En el trataka bahiranga (externo), fijas la mirada en un objeto físico, normalmente una llama de vela. El sistema visual se ancla en ese único punto. Las demás entradas sensoriales se desvanecen, no porque las hayas excluido deliberadamente, sino porque el enfoque sostenido en un solo punto reduce de forma natural el campo de atención. Esto es pratyahara (retirada de los sentidos) que surge a través de la propia concentración. Y el enfoque sostenido ES dharana.
En el trataka antaranga (interno), cierras los ojos y sostienes la imagen residual. Ahora estás concentrándote en un objeto interno sin ningún anclaje externo. Esto se aproxima a dhyana: una conciencia sostenida de algo que solo existe en la mente.
El comentario de la Bihar School of Yoga (Swami Muktibodhananda, 2000) traza una progresión explícita: objeto externo, imagen residual retiniana, vacío, mirada interior espontánea. Esa última etapa es shambhavi mudra, en la que los ojos se vuelven hacia dentro de forma natural, sin esfuerzo. No se trata de una interpretación moderna. El Gheranda Samhita ya insinúa esta progresión al colocar el trataka justo antes de su capítulo sobre dharana.

El concepto yóguico tradicional de ekagrata (atención en un solo punto de la mente) es el objetivo explícito. El trataka lo logra de forma más directa que la mayoría de las prácticas porque el objeto de concentración está fijado externamente, es visible y resulta inequívoco. A diferencia de la concentración basada en la respiración, donde el objeto es sutil y puede dispersarse, una llama de vela tiene tu atención o no la tiene. Sabes inmediatamente cuándo has perdido el foco. Esto convierte al trataka tanto en una técnica de concentración eficaz como en una técnica de diagnóstico: te muestra con exactitud cuán inestable es tu atención.
El trataka más allá del hatha yoga: las conexiones tántricas y budistas
El encuadre del trataka como shatkarma dentro del hatha yoga es una de las clasificaciones de una categoría mucho más amplia de práctica: la concentración basada en la mirada.
El Vijnana Bhairava Tantra (siglos VII-VIII), un texto fundacional del shaivismo de Cachemira, contiene 112 dharanas (técnicas de centramiento). Varias implican concentración visual: fijar la conciencia en una llama, en la luz, en la oscuridad o en el campo visual sin vacilar. Funcionalmente son análogas al trataka, aunque el VBT nunca utiliza ese término. Esto es históricamente importante: el VBT precede al Hatha Yoga Pradipika en 700-800 años. La concentración basada en la mirada formaba parte de la tradición tántrica mucho antes de que el hatha yoga la codificara como una práctica de purificación con nombre propio.
La diferencia de encuadre es significativa. En la filosofía no dual del shaivismo de Cachemira, las prácticas de mirada fija sirven como medios directos para reconocer la propia conciencia. La tradición del hatha yoga tomó elementos técnicos similares y los reclasificó como purificaciones físicas. Mismo mecanismo, distinto propósito metafísico.
La meditación con yantra (la mirada sostenida sobre diagramas geométricos como el Sri Yantra) sigue el mismo patrón, apareciendo en distintas tradiciones tántricas hindúes como una forma de trataka bahiranga con un objeto visual más complejo. El budismo tibetano contiene también análogos estructurales: la mirada al cielo como preparación para el tögal en el Dzogchen, y prácticas de shamatha que implican la fijación visual sobre bindus (puntos de luz) en las tradiciones Bön y Nyingma.
En el budismo Theravada, la meditación kasina implica una mirada sostenida sobre un disco de color, una llama, tierra, agua o el cielo, hasta que surge una imagen mental estable (llamada nimitta). El practicante trabaja entonces con la imagen mental en lugar de con el objeto físico. Esto es estructuralmente idéntico a la progresión del trataka de bahiranga a antaranga. El kasina del fuego (mirar fijamente una llama hasta que la imagen residual se estabiliza internamente) es funcionalmente la misma técnica con otro nombre. El Visuddhimagga de Buddhaghosa (siglo V) describe diez objetos kasina y las etapas para trabajar con ellos.
Los practicantes notan la coincidencia. En el foro Dharma Wheel, un meditador preguntó: “¿Por qué someter el reflejo del parpadeo a control? ¿Por qué no concentrarse simplemente en una imagen como en la meditación kasina?”
El enfoque del Zen ofrece un contraste instructivo. La mirada semicerrada y dirigida hacia abajo en zazen no es, explícitamente, concentración en un punto. Es un campo visual difuso y sin agarre. Tanto el trataka como el zazen utilizan el sistema visual para regular los estados mentales, pero mediante estrategias opuestas: el trataka estrecha el foco hasta un único punto, el zazen lo expande hasta abarcar todo el campo.

El patrón a través de estas tradiciones: la concentración con la mirada fija no es una técnica hindú aislada. Es una práctica transversal a varias tradiciones a la que distintos sistemas contemplativos llegaron y a la que dieron forma según su propia metafísica. La clasificación del hatha yoga como shatkarma es uno de esos encuadres, y relativamente tardío.
Lo que los textos afirman realmente que hace el trataka
Las afirmaciones tradicionales son específicas, y difieren sustancialmente de cómo se presenta el trataka hoy en día.
El Hatha Yoga Pradipika afirma que el trataka cura las enfermedades oculares y elimina la fatiga y la pereza. El Gheranda Samhita y los comentarios de la Bihar School añaden: el desarrollo de la visión sutil (divya drishti), el despertar del ajna chakra y la consecución de shambhavi mudra. El objetivo explícito en todas las fuentes clásicas es ekagrata (atención en un solo punto), entendida como una etapa en el camino hacia el samadhi.
Los textos clásicos no formulan ninguna afirmación sobre la relajación, el alivio del estrés, la calma del sistema nervioso o el “mindfulness”. Esos son encuadres modernos. El propósito tradicional era el poder de concentración y la percepción sutil, no resultados de bienestar.
La investigación moderna ha encontrado efectos cercanos al ámbito del bienestar, pero estos son descubrimientos, no recuperaciones de afirmaciones tradicionales. Talwadkar, Jagannathan y Raghuram (2014) llevaron a cabo un ensayo controlado aleatorizado con 60 personas mayores durante 26 días. El grupo de trataka mostró mejoras significativas en memoria de trabajo, atención sostenida y flexibilidad cognitiva (todas con P<0,01) en comparación con un grupo de control en lista de espera.
Swathi, Bhat y Saoji (2021) realizaron un estudio más riguroso con 41 adultos jóvenes, utilizando una condición de control activa (ejercicios oculares sin mirar la vela). El trataka mejoró significativamente la memoria de trabajo visoespacial tanto directa como inversa. El hallazgo crítico: los ejercicios oculares por sí solos no produjeron cambios significativos. El efecto cognitivo fue específico de las fases de mirar la vela y de la imagen residual, no de los ejercicios preparatorios.
Una revisión sistemática de 2025 en el Journal of Neurosciences in Rural Practice propuso un modelo neurofisiológico para explicar cómo podría funcionar. La hipótesis se centra en la supresión sacádica: cuando mantienes la mirada quieta de forma voluntaria, activas el campo ocular frontal y el colículo superior (regiones cerebrales implicadas en el control atencional), filtras el ruido sensorial a través del tálamo y desactivas la red por defecto (asociada al divagar mental). Este modelo es coherente con la neurociencia general, pero no se ha probado directamente con neuroimagen durante el trataka. No existen aún en la literatura publicada estudios de fMRI o EEG sobre el trataka.

Los estudios disponibles muestran que el trataka mejora la atención y la memoria de trabajo, aunque los tamaños muestrales siguen siendo pequeños y el número total de ensayos controlados está en cifras de un solo dígito. El mecanismo cerebral propuesto es plausible, pero hipotético. Y los textos tradicionales apuntaban a algo completamente distinto: no al rendimiento cognitivo, sino a la capacidad de absorción interior sostenida que la tradición del yoga considera el requisito previo para sus estados más profundos.
Fuentes
- Svātmārāma. (siglo XV d.C.). Hatha Yoga Pradipika, Capítulo 2, versos 31-32. Traducción de Pancham Sinh.
- Gheranda. (finales del siglo XVII d.C.). Gheranda Samhita, Capítulo 1.
- Muktibodhananda, Swami. (2000). Hatha Yoga Pradipika: Light on Hatha Yoga. Yoga Publications Trust, Munger.
- Talwadkar S, Jagannathan A, Raghuram N. (2014). “Effect of trataka on cognitive functions in the elderly.” International Journal of Yoga, 7(2):96-103. PMID: 25035618.
- Swathi PS, Bhat R, Saoji AA. (2021). “Effect of Trataka (Yogic Visual Concentration) on the Performance in the Corsi-Block Tapping Task: A Repeated Measures Study.” Frontiers in Psychology, 12:773049. PMID: 34975664.
- Pandya S. (2024). “Trataka: A promising intervention to reduce anxiety in children?” International Journal of Yoga, 17:217-21. PMID: 39959511.
- Kusuma SM, et al. (2021). “Immediate effect of trataka on blood pressure indices in individuals with primary hypertension.” Arterial Hypertension, 25:82-7.
- “Trataka and cognition: A systematic review with a proposed neurophysiological mechanism.” (2025). Journal of Neurosciences in Rural Practice, 16(4):493+.
- Raghavendra BR, Ramamurthy V. (2014). “Changes in heart rate variability following yogic visual concentration (Trataka).” Heart India, 2(15).
- Vijnana Bhairava Tantra. (siglos VII-VIII d.C.).
- Buddhaghosa. (siglo V d.C.). Visuddhimagga (Camino de purificación).